viernes, 4 de septiembre de 2026

Este cielo no es muy serio — J.S.Baenacock


 

Este cielo no es muy serio — J.S.Baenacock

Morirse era complicado. Descubrir que el Cielo también tiene burocracia, publicidad, categorías premium y problemas de cobertura resulta bastante peor.

Después de Este cementerio no es muy serio, Sebastián, Eva, Damián y compañía se enfrentan a una nueva aventura en la que ni siquiera la eternidad parece estar a salvo de las costumbres humanas. La propia novela se presenta como una nueva historia dentro de ese mismo universo.

El Cielo debería ser el lugar donde desaparecen las diferencias. Sin cuentas bancarias, cargos, contactos ni privilegios. Al menos, eso decía la teoría.

La práctica ha cambiado.

Un nuevo sistema de admisión celestial recibe a las almas mediante pruebas de compatibilidad, índices de obediencia, perfiles de consumo y clasificaciones cuya relación con la bondad parece bastante secundaria. Incluso existe un Cielo Premium, porque alguien ha llegado a la conclusión de que también la eternidad necesitaba un modelo de negocio.

Las almas descubren pronto que allí tampoco todos son iguales. Hay zonas exclusivas, nubes privadas, transporte preferente y servicios reservados para perfiles estratégicos, mientras otras almas trabajan, esperan autobuses o mantienen las instalaciones desde abajo.

Detrás de esta peculiar modernización aparece Ultrax, un movimiento que ha aprendido a utilizar una herramienta extraordinariamente eficaz: el miedo. Repetir amenazas, fabricar enemigos y ofrecer respuestas simples puede resultar útil para gobernar a los vivos.

Y, aparentemente, también a los muertos.

Sebastián y sus compañeros comienzan a encontrar personas desaparecidas, clasificaciones inexplicables y decisiones administrativas imposibles de recurrir. Miles de almas han sido reasignadas sin que nadie pueda explicar exactamente adónde. Los formularios aseguran que todo funciona correctamente.

Lo cual suele ser una señal bastante preocupante.

Entonces empiezan los fallos.

Las nubes necesitan mantenimiento.

Los pájaros repiten exactamente el mismo recorrido.

El horizonte se congela.

Las pulseras pierden cobertura.

Y alguien tiene que rellenar las nubes con bombonas.

Damián llega a una conclusión incómoda:

aquello funciona demasiado mal para ser el Cielo.

Lo que comienza como una nueva visita al más allá se transforma así en una investigación sobre quién controla realmente la eternidad y qué ocurre cuando las mismas estructuras de poder, desigualdad, manipulación y propaganda que conocíamos en la Tierra consiguen acompañarnos después de muertos.

Y todavía queda una cuestión más delicada.

Sebastián conoció una vez a Joshua ben Joseph, un hombre al que otros llevan siglos utilizando para justificar cosas que probablemente él nunca habría defendido. Encontrarlo podría ser la única forma de recordar a miles de almas algo que el nuevo sistema se esfuerza por hacerles olvidar:

pensar por sí mismas.

Este cielo no es muy serio es una comedia satírica, fantástica y filosófica sobre el poder, el miedo, la desigualdad, la propaganda, la religión convertida en producto y nuestra obsesión por llevar hasta el último rincón del universo aquello que ya conseguimos estropear en la Tierra.

Una novela donde hay bancos postvitales, cárceles celestiales, nubes hipotecadas, pulseras que vigilan hasta el deseo y funcionarios capaces de convertir cualquier absurdo en un procedimiento perfectamente reglamentado.

Porque tal vez morir nos libre de muchas cosas.

De la burocracia, aparentemente, no.

J.S.Baenacock

Sebastián y sus compañeros llegan a un Cielo con categorías premium, pulseras de control, nubes privadas y formularios para decidir quién merece una buena eternidad. Pero cuando las nubes empiezan a necesitar mantenimiento y el horizonte comienza a fallar, surge una pregunta inevitable: ¿están realmente en el Cielo… o alguien ha conseguido privatizar hasta el más allá?

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