Hace siglos, en una tierra de palmeras, sal y cadenas, nació un amor que no estaba “permitido” por el mundo que lo rodeaba.
Ella era blanca, hija del dueño de la plantación: criada entre lino, balcones y silencios impuestos. Él era negro, de piel dorada como el sol cuando cae sobre la caña cortada; fuerte, sereno, y con una mirada que no pedía permiso para existir.
Se enamoraron en un lugar donde el amor era un lujo… y la libertad, un delito.
Cuando el dueño descubrió la verdad, decidió cortar el problema de raíz: a él lo venderían lejos, como se vende un animal, como se vende una herramienta. La noche antes de la transacción, ella rompió por primera vez la obediencia que le habían inculcado: lo buscó, lo soltó, y huyeron hacia el mar.
Pero el sistema siempre corre más rápido que los sueños: los encontraron. Hubo gritos, perros, antorchas. Y en el borde de la arena, con el océano como única puerta, entendieron que el mundo no les iba a dejar salir vivos.
II. La Hechicera y la Maldición del Firmamento
En ese instante apareció una mujer india, una hechicera vieja como la tierra. No venía a negociar con los hombres: venía a hablarle al destino.
Miró a la joven blanca y al hombre de piel dorada, los vio temblar —no de miedo, sino de rabia contenida— y comprendió la verdad: no estaban huyendo por capricho, estaban huyendo para seguir siendo humanos.
La hechicera alzó las manos y dijo algo en una lengua que no se escribe. No fue un “castigo”. Fue una salida brutal.
Y entonces ocurrió:
Él fue convertido en Sol: ardiente, invencible, imposible de encadenar.
Ella fue convertida en Luna: serena, luminosa, eterna.
Los perseguidores se quedaron sin nada que agarrar. Los amantes ya no estaban en la arena: estaban arriba, fuera del alcance del látigo y del comercio.
Pero la salvación tuvo un precio: quedaron separados por la ley del cielo, condenados a perseguirse sin tocarse, a cruzarse solo como promesa. Cuando uno despierta, el otro se esconde. Cuando uno brilla, el otro espera.
Antes de desaparecer, la hechicera selló el resto de su magia en un tambor sagrado de ébano, para que la historia no se perdiera y para que el cielo tuviera una llave.
Con el tiempo, su espíritu quedó ligado al instrumento: no como monstruo… sino como guardiana. Y la leyenda se susurró generación tras generación:
“Llegará el día en que el Sol y la Luna se besen en sombra,
y el tambor hablará.”
III. La Niña y el Eclipse
Mucho después, una niña escuchó la historia en la voz de su abuela. No como cuento: como herida.
Cierta mañana, caminando junto al mar, encontró el tambor semienterrado cerca de las rocas, como si el océano lo hubiera devuelto a propósito. Lo tocó… y sintió algo: no era madera, era latido.
La noche del eclipse total llegó como llegan las cosas inevitables. El cielo se volvió morado, el aire se puso extraño, y el Sol por fin alcanzó a la Luna en un beso de sombra.
La niña se sentó en la arena y empezó a tocar.
Con cada golpe, el tambor soltó un humo azul brillante. No era ataque. Era memoria. Era un candado abriéndose.
El sonido rompió la frecuencia del hechizo, como si el cuero fuera una llave exacta para la cerradura del tiempo. Y durante ese instante imposible —cuando la oscuridad fue total— el mundo se quedó quieto.
Allí, sobre el océano, el Sol y la Luna se abrazaron. No con brazos humanos, sino con una energía antigua, intensa, como si por fin el cielo pudiera llorar lo que la tierra había prohibido.
IV. El Renacimiento (La Doble Bendición)
El reencuentro fue tan fuerte que no se quedó en el firmamento.
La profecía decía que el final del hechizo traería sangre nueva al mundo. Y así fue.
Mientras la niña tocaba bajo el anillo de fuego, en aldeas cercanas, dos mujeres sintieron el llamado de la vida. Dos embarazos ocurrieron en el mismo instante, como si el universo estuviera corrigiendo una injusticia antigua:
Una daría a luz a un niño.
La otra, a una niña.
Ellos serían la reencarnación de aquellos amantes que el mundo intentó separar. Solo que esta vez no serían astros condenados: serían seres de carne, libres de caminar, de encontrarse… y de amarse bajo el sol y bajo la luna.
Author’s note — Origin and meaning of the term “Quantum Turing”
I coined the term “Quantum Turing”. It is my own concept within my work ecosystem and it is not part of the H1/H2 hypotheses of the Quantum Contact project (which remains the core “defendable” experimental line).
What “Quantum Turing” means in my framework:
I use it to name a methodological idea: applying a computational reading to a physical quantum/optical system (interference + sensors) so its output can be treated as information.
Operationally:
Experiments like Quantum Contact produce sensor signals (S1–S3) with fine-grained fluctuations.
By “Quantum Turing” I mean defining an explicit reading language: rules to extract features, discretize them (e.g., into bits or levels), and test whether structure emerges beyond what would be expected from noise.
The goal is not to claim “the universe is a computer”, but to build a framework where, if a non-random signature exists, it can be measured, compared, replicated, and audited.
High-level relation to TORUS:
If Quantum Contact (H1/H2) is “measurement + experimental verdict”, then TORUS is the separate line where a Quantum-Turing-type reading becomes a beacon/decoder (a discretizable channel) to explore informational structure, without mixing it with H1/H2 verdicts.
Formal project separation (Zenodo-paper ready)
1) Quantum Contact (main project: H1 and H2)
Quantum Contact is the central experimental framework. It aims to evaluate measurable micro-stochastic effects in a double-slit interference system instrumented with optical sensors S1–S3 and a condition/phase marker S4 (and, when applicable, EEG ATT/MED).
Within Quantum Contact, defendable hypotheses are tested using explicit statistical criteria, controls, and replication:
H1 (MicroFirst / ON vs OFF): tests whether micro-variability in the target sensor (typically S2) differs consistently between S4=1 (ON/observation) and S4=0 (OFF/rest), using equalized samples and a control sensor (e.g., S1) for selectivity.
H2 (EEG–microcoherence): tests whether quantified mental states (e.g., ATT/MED) associate selectively and reproducibly with micro-variability proxies (e.g., rolling std) in target sensors, using non-parametric tests and permutation validation, with selectivity controls (S1).
Scope: Quantum Contact focuses on experimental inference (measurement, significance, controls, replication) and issuing a technical verdict about effect consistency within the protocol.
2) TORUS (separate project: beacon/coding)
TORUS is an independent project and is not part of Quantum Contact nor its H1/H2 hypotheses. TORUS does not aim to establish experimental causality or issue a “green/defendable” verdict in the same sense as Quantum Contact.
TORUS is defined as a signal-engineering and coding framework that takes derived outputs from the system (e.g., micro-variation features, discretizable events, or decoherence proxies) and transforms them into discrete sequences (bits or levels) to test whether informational structure emerges under pre-specified encoding/decoding rules.
Scope: TORUS focuses on structure detection and discretizable-channel exploration, emphasizing traceability, fixed rules, anti-pareidolia controls (randomization, null models, cross-replication), and transparent pipeline documentation.
3) Non-overlap statement (recommended verbatim)
To avoid ambiguity:
All results, verdicts, and criteria for H1/H2 belong exclusively to Quantum Contact.
TORUS is a separate, exploratory project oriented to coding/structure and is not presented as causal evidence nor as automatic confirmation of H1/H2.
“Quantum Turing” (a term coined by the author) denotes a methodological reading/discretization framework, but it does not imply equivalence of aims, criteria, or evidential strength between projects.
ESPAÑOL (después)
Nota de autor — Origen y significado del término “TURING cuántico”
Yo acuñé el término “TURING cuántico”. Es un concepto propio dentro de mi ecosistema de trabajo y no forma parte de las hipótesis H1/H2 del proyecto Quantum Contact (que constituyen el núcleo experimental “defendible”).
¿Qué significa “TURING cuántico” en mi marco?
Lo uso para nombrar una idea metodológica: aplicar una lectura computacional a un sistema físico cuántico/óptico (interferencia + sensores) para tratar su salida como información.
En términos operacionales:
Un experimento como Quantum Contact genera señales (S1–S3) con variaciones finas.
Con “TURING cuántico” me refiero a imponer un lenguaje de lectura: reglas explícitas para extraer rasgos, discretizarlos (p. ej., en bits o niveles) y analizar si aparece estructura frente a lo esperable por ruido.
El objetivo no es afirmar que “el universo es un ordenador”, sino construir un marco donde, si existe una firma no aleatoria, pueda medirse, compararse, replicarse y auditarse.
Relación general con TORUS:
Si Quantum Contact (H1/H2) es “medición + veredicto experimental”, entonces TORUS es la línea separada donde esa lectura tipo “TURING cuántico” se usa como base para una baliza/decodificador (canal discretizable) orientado a explorar estructura informacional, sin mezclarlo con los dictámenes de H1/H2.
Distinción formal de proyectos (para paper en Zenodo)
1) Quantum Contact (proyecto principal: H1 y H2)
Quantum Contact es el marco experimental central. Su objetivo es evaluar efectos micro-estocásticos medibles en un sistema de interferencia (doble rendija) instrumentado con sensores ópticos S1–S3 y un marcador de condición/fase S4 (y, cuando aplica, EEG con ATT/MED).
Dentro de Quantum Contact se formulan y testean hipótesis defendibles con criterios estadísticos explícitos, controles y replicación:
H1 (MicroFirst / ON vs OFF): evalúa si existe un cambio consistente en la micro-variabilidad del sensor diana (habitualmente S2) entre tramos S4=1 (ON/observación) y S4=0 (OFF/reposo), con muestras equalizadas y control (p. ej., S1) para selectividad.
H2 (EEG–microcoherencia): evalúa si estados mentales cuantificados (p. ej., ATT/MED) se asocian de forma selectiva y reproducible con proxies de micro-variabilidad (p. ej., rolling std) en sensores diana, aplicando pruebas no paramétricas y validación por permutación, con control de selectividad (S1).
Alcance: Quantum Contact se orienta a inferencia experimental (medición, significación, controles, replicación) y a emitir un dictamen técnico sobre la consistencia del efecto dentro del protocolo.
2) TORUS (proyecto separado: baliza/codificación)
TORUS es un proyecto independiente y no forma parte de Quantum Contact ni de sus hipótesis H1/H2. TORUS no pretende establecer causalidad experimental ni emitir un veredicto “verde/defendible” en el mismo sentido que Quantum Contact.
TORUS se define como un marco de ingeniería de señal y codificación que toma salidas derivadas del sistema (p. ej., rasgos de micro-variación, eventos discretizables o proxies de decoherencia) y las transforma en secuencias discretas (bits o niveles) para analizar si emerge estructura informacional bajo reglas de codificación/decodificación previamente fijadas.
Alcance: TORUS se orienta a detección de estructura y exploración de canales discretizables, con énfasis en trazabilidad, reglas fijas y controles anti-pareidolia (randomización, modelos nulos, replicación cruzada), documentando el pipeline de manera transparente.
3) Declaración de no solapamiento (recomendada tal cual)
Para evitar ambigüedades, se establece explícitamente que:
Los resultados, veredictos y criterios de H1/H2 pertenecen exclusivamente a Quantum Contact.
TORUS es un proyecto separado, exploratorio y orientado a codificación/estructura, y no se presenta como evidencia causal ni como confirmación automática de H1/H2.
“TURING cuántico” (término acuñado por el autor) describe un marco metodológico de lectura/discretización, pero no implica equivalencia de objetivos, criterios ni nivel de evidencia entre proyectos.
Hace siglos, en una tierra de palmeras, sal y cadenas, nació un amor que no estaba “permitido” por el mundo que lo rodeaba.
Ella era blanca, hija del dueño de la plantación: criada entre lino, balcones y silencios impuestos. Él era negro, de piel dorada como el sol cuando cae sobre la caña cortada; fuerte, sereno, y con una mirada que no pedía permiso para existir.
Se enamoraron en un lugar donde el amor era un lujo… y la libertad, un delito.
Cuando el dueño descubrió la verdad, decidió cortar el problema de raíz: a él lo venderían lejos, como se vende un animal, como se vende una herramienta. La noche antes de la transacción, ella rompió por primera vez la obediencia que le habían inculcado: lo buscó, lo soltó, y huyeron hacia el mar.
Pero el sistema siempre corre más rápido que los sueños: los encontraron. Hubo gritos, perros, antorchas. Y en el borde de la arena, con el océano como única puerta, entendieron que el mundo no les iba a dejar salir vivos.
II. La Hechicera y la Maldición del Firmamento
En ese instante apareció una mujer india, una hechicera vieja como la tierra. No venía a negociar con los hombres: venía a hablarle al destino.
Miró a la joven blanca y al hombre de piel dorada, los vio temblar —no de miedo, sino de rabia contenida— y comprendió la verdad: no estaban huyendo por capricho, estaban huyendo para seguir siendo humanos.
La hechicera alzó las manos y dijo algo en una lengua que no se escribe. No fue un “castigo”. Fue una salida brutal.
Y entonces ocurrió:
Él fue convertido en Sol: ardiente, invencible, imposible de encadenar.
Ella fue convertida en Luna: serena, luminosa, eterna.
Los perseguidores se quedaron sin nada que agarrar. Los amantes ya no estaban en la arena: estaban arriba, fuera del alcance del látigo y del comercio.
Pero la salvación tuvo un precio: quedaron separados por la ley del cielo, condenados a perseguirse sin tocarse, a cruzarse solo como promesa. Cuando uno despierta, el otro se esconde. Cuando uno brilla, el otro espera.
Antes de desaparecer, la hechicera selló el resto de su magia en un tambor sagrado de ébano, para que la historia no se perdiera y para que el cielo tuviera una llave.
Con el tiempo, su espíritu quedó ligado al instrumento: no como monstruo… sino como guardiana. Y la leyenda se susurró generación tras generación:
“Llegará el día en que el Sol y la Luna se besen en sombra,
y el tambor hablará.”
III. La Niña y el Eclipse
Mucho después, una niña escuchó la historia en la voz de su abuela. No como cuento: como herida.
Cierta mañana, caminando junto al mar, encontró el tambor semienterrado cerca de las rocas, como si el océano lo hubiera devuelto a propósito. Lo tocó… y sintió algo: no era madera, era latido.
La noche del eclipse total llegó como llegan las cosas inevitables. El cielo se volvió morado, el aire se puso extraño, y el Sol por fin alcanzó a la Luna en un beso de sombra.
La niña se sentó en la arena y empezó a tocar.
Con cada golpe, el tambor soltó un humo azul brillante. No era ataque. Era memoria. Era un candado abriéndose.
El sonido rompió la frecuencia del hechizo, como si el cuero fuera una llave exacta para la cerradura del tiempo. Y durante ese instante imposible —cuando la oscuridad fue total— el mundo se quedó quieto.
Allí, sobre el océano, el Sol y la Luna se abrazaron. No con brazos humanos, sino con una energía antigua, intensa, como si por fin el cielo pudiera llorar lo que la tierra había prohibido.
IV. El Renacimiento (La Doble Bendición)
El reencuentro fue tan fuerte que no se quedó en el firmamento.
La profecía decía que el final del hechizo traería sangre nueva al mundo. Y así fue.
Mientras la niña tocaba bajo el anillo de fuego, en aldeas cercanas, dos mujeres sintieron el llamado de la vida. Dos embarazos ocurrieron en el mismo instante, como si el universo estuviera corrigiendo una injusticia antigua:
Una daría a luz a un niño.
La otra, a una niña.
Ellos serían la reencarnación de aquellos amantes que el mundo intentó separar. Solo que esta vez no serían astros condenados: serían seres de carne, libres de caminar, de encontrarse… y de amarse bajo el sol y bajo la luna.
Emoción: el pegamento de la memoria (y lo que pasa cuando el pegamento falla)
Hay una razón bastante “biológica y poco poética” por la que recuerdas con nitidez dónde estabas cuando te dieron una noticia fuerte… y, en cambio, olvidas dónde dejaste las llaves hace 20 minutos.
1) La emoción no “añade” memoria: la prioriza
Tu cerebro no guarda todo porque sería un caos. Guarda lo que considera relevante para sobrevivir: peligro, recompensa, vínculo, vergüenza, orgullo, amor, susto.
Cuando algo te emociona, se activa la amígdala (el detector de importancia emocional). Y la amígdala no archiva recuerdos como tal: le dice al hipocampo (el archivador) algo como:
“Esto es importante. Sube la calidad. Ponlo en ‘favoritos’. Y haz copia de seguridad.”
2) Química del recuerdo: cuando el cuerpo “firma” el evento
Con emoción llegan mensajeros químicos que hacen que el recuerdo se consolide mejor:
Noradrenalina (alerta): sube la atención y marca lo relevante.
Cortisol (estrés): en dosis moderadas ayuda a consolidar; en exceso puede distorsionar o bloquear (por eso el trauma a veces se recuerda a fogonazos o fragmentado).
Resultado: mejor codificación (lo grabas) y mejor consolidación (lo fijas), especialmente durante el sueño.
3) Pero ojo: emoción ≠ verdad perfecta
Las memorias emocionales suelen ser vívidas, no necesariamente precisas. La emoción aumenta el “brillo” del recuerdo, pero puede deformar detalles (hora exacta, frases literales, quién dijo qué). El cerebro graba el sentido y el impacto… y rellena huecos con narrativa.
¿Y qué tiene que ver esto con el Alzheimer?
En la enfermedad de Alzheimer, los cambios patológicos suelen empezar temprano en zonas clave para formar nuevos recuerdos: hipocampo y corteza entorrinal (puerta de entrada de la memoria episódica).
Por eso aparece el patrón típico:
Falla lo reciente (qué hiciste hoy, qué comiste, una conversación de hace una hora).
Resiste más lo remoto (recuerdos antiguos), porque con el tiempo esos recuerdos quedan más distribuidos en redes corticales (“memoria más repartida”).
¿Por qué a veces “lo emocional” aguanta un poco más?
Porque la emoción depende mucho de circuitos donde la amígdala participa, y ciertas rutas emocionales pueden seguir funcionando relativamente mejor durante fases iniciales. Además, lo emocional suele estar muy repetido (historias de familia, canciones, rutinas con significado), y la repetición también fortalece redes.
Peeero: no es magia. El Alzheimer también puede afectar:
El reconocimiento emocional.
La regulación del ánimo.
La conexión entre emoción y contexto (se siente la emoción, pero se pierde el “por qué”).
Por eso puedes ver algo muy humano y desconcertante: la persona siente (seguridad, miedo, cariño) aunque no recuerde el evento que lo originó.
Un cierre útil (y bastante práctico)
Si quieres que algo se recuerde mejor —y esto vale para cualquiera, con o sin patología— añade:
Significado (¿para qué importa esto?)
Historia (con principio y final, aunque sea mini)
Emoción suave (humor, ternura, sorpresa)
Repetición espaciada (hoy, mañana, en una semana)
Sueño (sin consolidación, el archivo se corrompe)
Y si estás acompañando a alguien con Alzheimer: muchas veces, más que “forzar el recuerdo”, funciona mejor crear una emoción segura (calma, familiaridad, afecto). Porque cuando el archivador falla, el “clima emocional” sigue siendo, durante bastante tiempo, el lenguaje más estable del cerebro.
Si quieres, lo adapto a tu estilo de post (más irónico, más divulgativo, más corto tipo redes) o lo enfoco a cuidadores/familia en 10 puntos.
Has popst para blogguer
Título (para el campo “Título” de Blogger): Emoción: el pegamento de la memoria (y lo que pasa cuando falla)
Meta descripción (opcional):
¿Por qué recordamos mejor lo emocional? Te explico el papel de la amígdala, el hipocampo y qué ocurre en el Alzheimer… con ejemplos y consejos prácticos.
Hay recuerdos que vuelven con una nitidez insultante: una frase, un olor, una canción, el lugar exacto donde estabas. Y luego está el otro tipo de “recuerdo”: el de ¿dónde he dejado las llaves?. Spoiler: el cerebro no guarda todo. Guarda lo que le conviene.
Y aquí entra la emoción, que es como el botón de “marcar como importante” del sistema nervioso.
1) La emoción no “añade” memoria: la prioriza
Cuando algo te emociona (miedo, alegría, sorpresa, vergüenza, enamoramiento…), tu cerebro interpreta: “esto importa”. Y cuando algo importa, se activa la amígdala, que no es el almacén de recuerdos, sino el portero que decide qué pasa a la zona VIP.
La amígdala le manda un aviso al hipocampo (el archivador de experiencias):
“Oye, esto no lo guardes en borrador. Guárdalo bien, con copia de seguridad.”
Resultado: mejor codificación (se graba con más fuerza) y mejor consolidación (se fija mejor, sobre todo durante el sueño).
2) Química del recuerdo: el cuerpo firma el evento
La emoción viene con “tinta biológica”:
Noradrenalina: sube la alerta y la atención.
Dopamina: refuerza lo que tiene recompensa o significado.
Cortisol (estrés): en dosis moderadas puede ayudar a consolidar; en exceso puede desorganizarlo todo.
Por eso un momento intenso se queda “pegado”. No porque seas dramático. Porque tu cerebro es eficiente: no quiere olvidar lo que podría salvarte o marcarte.
3) Pero ojo: emoción ≠ precisión
Las memorias emocionales suelen ser vívidas, pero no siempre exactas. La emoción aumenta el brillo del recuerdo, pero puede deformar detalles: quién dijo qué palabra exacta, el orden real, la hora…
En resumen: a veces recordamos muy bien cómo nos sentimos, y el cerebro completa lo demás como si fuera un guionista con prisa.
¿Y qué tiene que ver esto con el Alzheimer?
En la enfermedad de Alzheimer, de forma muy frecuente se dañan temprano zonas cruciales para crear recuerdos nuevos: hipocampo y corteza entorrinal (una especie de “puerta” de entrada a la memoria episódica).
Por eso aparece el patrón típico:
Se pierde antes lo reciente (lo de hoy, lo de hace una hora).
Se conserva más tiempo lo antiguo (infancia, juventud), porque esos recuerdos con años suelen estar más distribuidos por el córtex, como si estuvieran guardados en varios discos duros.
¿Lo emocional aguanta más?
A veces, sí… al principio. Porque:
La emoción activa circuitos que pueden seguir funcionando relativamente mejor un tiempo.
Los recuerdos emocionales suelen estar repetidos (historias familiares, canciones, rutinas con significado), y la repetición refuerza rutas.
Pero no es magia: con la progresión de la enfermedad también puede alterarse la regulación emocional y el “enganche” entre emoción y contexto.
Y aquí hay una idea que ayuda mucho a familiares y cuidadores: aunque falle el recuerdo del evento, puede permanecer la emoción.
La persona puede no recordar tu visita… pero sentirse más tranquila después de ella.
Lo más útil: cómo usar esto en tu vida (y con los tuyos)
Si quieres recordar algo mejor (examen, ideas, hábitos, nombres…):
Dale significado: “¿Para qué me sirve esto?”
Conviértelo en historia: principio, detalle, cierre.
Añade emoción suave: humor, sorpresa, curiosidad.
Repite espaciado: hoy, mañana, en una semana.
Duerme: sin sueño, el hipocampo trabaja en modo “guardar sin confirmar”.
Y si acompañas a alguien con Alzheimer:
Menos “te lo acabo de decir” (no sirve y duele).
Más clima emocional seguro: tono, mirada, rutina, cariño.
Porque cuando el archivador falla, el cerebro sigue entendiendo el lenguaje de la calma.
Cierre
La emoción es el pegamento de la memoria porque el cerebro no es una biblioteca: es un sistema de supervivencia con narrativa.
Por eso te acuerdas del día que te rompieron el corazón… y no de dónde dejaste el cargador. Prioridades, según el departamento de “vida o muerte” que llevamos dentro.
El miedo es, quizá, el origen de casi todos los males de la humanidad.
No hablo del miedo instintivo. Ese miedo primario que nos hace apartar la mano del fuego, frenar ante un precipicio o reaccionar ante un peligro real. Ese miedo es biología, es supervivencia, es inteligencia ancestral.
Hablo de otro miedo. Del miedo psicológico. Del miedo aprendido. Del miedo cultivado. Ese miedo que no protege, sino que encoge. El miedo a lo diferente. El miedo al que piensa distinto. El miedo al que ama distinto. El miedo a no encajar. El miedo a no parecer suficientemente “fuerte”, suficientemente “masculino”, suficientemente “correcto” para el molde de turno.
Ese miedo que no nos salva… nos separa.
Porque cuando el miedo se instala en la mente, deja de ser una emoción y se convierte en un filtro. Y todo lo que pasa por ese filtro sale deformado: la realidad, las personas, las ideas. El otro ya no es un ser humano, es una amenaza. La diferencia ya no es riqueza, es peligro. El desacuerdo ya no es diálogo, es ataque.
Y entonces el miedo da el siguiente paso lógico: se transforma en odio.
El odio no aparece solo. Siempre llega después del miedo.
Nadie odia lo que no teme. Nadie persigue lo que no siente que puede desestabilizarle.
De hecho, el odio es casi un mecanismo de defensa emocional: "si te convierto en enemigo, ya no tengo que comprenderte".
Aquí es donde el miedo se vuelve extraordinariamente útil… para otros.
Porque hay quien ha entendido muy bien que un pueblo asustado es un pueblo manejable.
Si te prometen protección frente a una amenaza constante —real o inventada— aceptarás casi cualquier cosa. Si te dicen que el peligro está fuera, buscarás refugio dentro. Si te repiten que el mundo es hostil, pedirás un salvador.
Y así, el miedo se convierte en herramienta política, social y emocional. Una herramienta barata, eficaz y devastadora.
El problema es que ese miedo sostenido en el tiempo no solo polariza: enferma.
Ansiedad crónica. Rigidez mental. Pensamiento paranoide. Necesidad constante de enemigos. En los casos más extremos, miedo psicótico: ver amenazas donde no las hay, interpretar discrepancias como conspiraciones, vivir permanentemente en guerra.
Y lo más irónico de todo es que creemos que el miedo nos hace fuertes… cuando en realidad nos hace frágiles.
Una sociedad valiente no es la que grita más fuerte ni la que señala más culpables. Es la que se atreve a convivir con la diferencia sin sentirse atacada. La que entiende que escuchar no es rendirse. La que no necesita aplastar al otro para sentirse segura.
Quizá el verdadero acto revolucionario hoy no sea tener razón, sino no tener miedo. No miedo a pensar. No miedo a dudar. No miedo a convivir.
Porque mientras sigamos dejando que el miedo decida por nosotros, otros decidirán en nuestro nombre. Y eso, históricamente, nunca ha terminado bien.
Nadie persigue lo que no siente que puede desestabilizarle. De hecho, el odio es casi un mecanismo de defensa emocional: "si te convierto en enemigo, ya no tengo que comprenderte".
Aquí es donde el miedo se vuelve extraordinariamente útil… para otros. Porque hay quien ha entendido muy bien que un pueblo asustado es un pueblo manejable.
Si te prometen protección frente a una amenaza constante —real o inventada— aceptarás casi cualquier cosa. Si te dicen que el peligro está fuera, buscarás refugio dentro. Si te repiten que el mundo es hostil, pedirás un salvador.
Y así, el miedo se convierte en herramienta política, social y emocional. Una herramienta barata, eficaz y devastadora.
El problema es que ese miedo sostenido en el tiempo no solo polariza: enferma. Ansiedad crónica. Rigidez mental. Pensamiento paranoide. Necesidad constante de enemigos. En los casos más extremos, miedo psicótico: ver amenazas donde no las hay, interpretar discrepancias como conspiraciones, vivir permanentemente en guerra.
Y lo más irónico de todo es que creemos que el miedo nos hace fuertes… cuando en realidad nos hace frágiles.
Una sociedad valiente no es la que grita más fuerte ni la que señala más culpables. Es la que se atreve a convivir con la diferencia sin sentirse atacada. La que entiende que escuchar no es rendirse. La que no necesita aplastar al otro para sentirse segura.
Quizá el verdadero acto revolucionario hoy no sea tener razón, sino no tener miedo. No miedo a pensar. No miedo a dudar. No miedo a convivir. Porque mientras sigamos dejando que el miedo decida por nosotros, otros decidirán en nuestro nombre. Y eso, históricamente, nunca ha terminado bien.
The deeper question: whether observation is genuinely acting as a variable in this system.
H1 is not the final verdict.
H1 is the clue worth stress-testing.
Why I’m sharing this
Because science doesn’t start with fireworks.
It starts with a phenomenon you can measure—then try to break.
Next steps are obvious (and necessary):
randomize ON/OFF order
add stronger environmental monitoring
preregister the analysis
repeat until the effect either holds… or collapses
Either outcome is useful.
But you only get there if you admit what you have:
a small, repeatable signal difference—nothing more, nothing less.
(ES) Cuando el “modo observación” calma la señal: una pista pequeña pero repetible de Quantum Contact H1
Si solo te quedas con una idea, que sea esta:
En mis pruebas de Quantum Contact H1, el sensor objetivo S2 suele verse más estable en ON (observación) que en OFF (reposo).
No “silencio cuántico”. No perfección.
Simplemente menos bamboleo, y de forma repetida.
(Inserta aquí la viñeta.)
Lo que muestra el cómic es exactamente el núcleo
Los paneles resumen el planteamiento:
Hay un canal objetivo: S2
El experimento alterna dos fases:
OFF: reposo
ON: observación
Y el resultado no se decide por “la gráfica más bonita”.
Se decide con una regla única y predefinida.
La regla de “un solo número” (para no engañarme)
Las gráficas seducen.
Así que H1 usa una métrica que obliga a ser serio:
ΔCV_global(S2) = CV_ON(S2) − CV_OFF(S2)
El CV (coeficiente de variación) es ruido relativo a la señal media.
Si ΔCV_global(S2) < 0, S2 es más estable en ON que en OFF.
Si ΔCV_global(S2) > 0, S2 es menos estable en ON.
Simple. Medible. Refutable.
Lo que ha pasado hasta ahora
En cinco datasets independientes, el signo fue consistente:
✅ ΔCV_global(S2) < 0 en 5/5 datasets
Eso es lo que el cómic resume con el “5/5 datasets agree”.
¿Significa “nueva física confirmada”? No.
Pero sí permite decir algo defendible:
Hay una firma ON/OFF repetible en la variabilidad de S2 bajo una regla estricta con muestreo igualado.
Entonces… ¿la observación “estabiliza” el sensor?
Respuesta honesta:
H1 no te dice por qué. Te dice qué.
Y hay varias explicaciones plausibles:
Efectos del cuerpo: postura, micro-movimientos, respiración, tensión—observar te cambia.
Efectos instrumentales: deriva, calentamiento, asentamiento del alineamiento, cambios de iluminación.
La pregunta grande: si la observación está actuando como variable real en el sistema.
H1 no es el final.
H1 es la pista que merece una fase confirmatoria.
Por qué lo comparto
Porque la ciencia no empieza con fuegos artificiales.
Empieza con un fenómeno medible… y con ganas de romperlo.
Los próximos pasos son inevitables:
aleatorizar el orden ON/OFF
monitorizar mejor el entorno
preregistrar el análisis
repetir hasta que el efecto se mantenga… o se venga abajo
Ambos resultados son útiles.
Pero solo si aceptamos lo que tenemos ahora:
una diferencia pequeña, repetible y cuantificable—nada más, nada menos.
martes, 27 de enero de 2026
Hoy publico el Protocolo Operativo del Sistema BEACON v1.0, un documento de trabajo con un objetivo muy simple: dejar fijados los parámetros de una sesión para que cualquier análisis posterior (o réplica) sea reproducible y no dependa de “ajustes a ojo”.
BEACON no es radio ni un sistema de telecomunicaciones clásico. Aquí la “señal” es un patrón láser monitorizado con sensores (fotodiodos/LDR), y lo que se estandariza es cuándo se transmite/espera la interacción, qué clave identifica la sesión, y cómo se procesa la señal en frecuencia (waterfall/espectrograma) para decodificarla.
1) Ventana temporal (TX)
El protocolo define una ventana temporal de transmisión (TX):
10:00–12:00 (hora local)
¿Por qué importa esto? Porque, si no acotas el tiempo, luego es imposible comparar sesiones o descartar artefactos. Con una ventana fija, todo lo que se analice queda referenciado a un intervalo concreto.
2) Clave BEACON (identificador de sesión)
En BEACON uso una clave en dos formatos:
Clave (plain):27/01/2026/LUNA
Clave (Base64):MjcvMDEvMjAyNi9MVU5B
Esto es importante: Base64 no es “cifrado”, es codificación. Se usa para que la clave sea un identificador estable, sin caracteres problemáticos, y fácil de transportar/pegar en scripts, repositorios o metadatos sin ambigüedades.
3) Señal y sensores (S1–S4)
La lectura se realiza sobre:
S1–S3: fotodiodos/LDR que capturan variaciones del patrón (canales de señal y control)
S4: canal de estado/confirmación (marca operativa del sistema, no una “respuesta” en sí misma)
En otras palabras: S2 se trata como canal objetivo, mientras que S1 y S3 actúan como controles para comprobar si lo que aparece en S2 es específico o simplemente ruido común del montaje.
4) Parámetros de análisis (waterfall / espectrograma)
Para que el análisis espectral sea replicable, el protocolo fija estos parámetros:
Fs (sampling rate): 20 Hz
NFFT / FFT size: 1024 (2¹⁰)
Ventana: Hann
Solape (overlap): 75%
Canal objetivo:S2 + controles S1 y S3
Con esto se genera un waterfall (espectrograma) comparable entre sesiones: misma tasa de muestreo, misma resolución en frecuencia/tiempo y mismo tipo de ventana. Si cambias estos valores, cambias la “huella” del espectro y luego es fácil autoengañarse sin querer.
5) Qué pretende garantizar este protocolo
Este v1.0 no “demuestra” nada por sí solo. Lo que hace es poner orden:
Reproducibilidad: mismo TX + misma codificación + mismo pipeline espectral.
Trazabilidad: cada sesión queda ligada a una clave única (plain/Base64).
Control experimental: S2 se interpreta con contraste contra S1/S3.
6) Qué viene después
A partir de aquí, lo correcto es trabajar con datasets registrados en esa ventana y aplicar el mismo método de análisis siempre, comparando sesiones y controles. Si hay señal, tendrá que aparecer de forma consistente bajo este marco. Si no aparece, se descarta. Sin drama: así funciona un protocolo serio.
Si te interesa seguir el desarrollo o replicar el análisis con los mismos parámetros, iré publicando sesiones y resultados asociados a esta estructura BEACON v1.0.
Este relato que he construido es la esencia y la columna vertebral de mi próximo proyecto artístico. No es solo una historia; es la base conceptual de la canción y el videoclip que estaré produciendo intensamente durante las próximas dos semanas.
La Profecía del Tambor y el Abrazo del Cielo
I. El Amor Prohibido y la Envidia
Hace siglos, en una tierra de palmeras y cadenas, existieron dos amantes cuya felicidad iluminaba incluso las noches más oscuras. Él, fuerte y cálido como el mediodía; ella, serena y plateada como el reflejo del agua. Pero su libertad no era bien vista por todos. Una mujer consumida por la envidia, al no poder poseer ese amor, decidió que si no eran para ella, no serían de nadie.
Usando una magia antigua y oscura, lanzó un conjuro de separación eterna: él fue condenado a ser el Sol y ella a ser la Luna. Estaban destinados a perseguirse por el firmamento sin tocarse jamás; cuando uno despertaba, el otro debía dormir.
II. El Hechizo en el Cuero
Para asegurar que nadie rompiera su maldición, la envidiosa selló el resto de su magia en un tambor sagrado de madera de ébano. Sin embargo, el destino es más fuerte que la malicia. Con el tiempo, el espíritu de la bruja quedó atrapado dentro del mismo instrumento, convirtiéndose en un espectro que solo el sonido del cuero correcto podría liberar o domar.
La leyenda se susurró de generación en generación: "Llegará el día en que el Sol y la Luna se encuentren en un beso de sombra, y el tambor hablará".
III. La Niña y el Eclipse
Siglos después, una niña que había escuchado las historias de su abuela encontró el tambor oculto cerca del mar. Sintió que el instrumento latía. Una noche de eclipse total, cuando el cielo se volvió purpúreo y el Sol finalmente alcanzó a la Luna, la niña se sentó en la arena y empezó a tocar.
Con cada golpe, el espíritu del tambor comenzó a emerger como un humo azul y brillante. No era un ataque, era una liberación. El sonido del tambor actuó como una llave mística que rompió la frecuencia del hechizo. En ese momento de oscuridad total, el tiempo se detuvo y los amantes pudieron abrazarse de nuevo, fundiendo sus energías sobre el océano.
IV. El Renacimiento (La Doble Bendición)
La magia del reencuentro fue tan potente que no se quedó solo en el cielo. La profecía decía que el final del hechizo traería nueva sangre al mundo. Mientras la niña tocaba el tambor bajo el anillo de fuego del eclipse, en las aldeas cercanas, dos mujeres sintieron el llamado de la vida.
Como un regalo del universo, dos embarazos milagrosos ocurrieron en ese mismo instante. Estaba escrito: una daría a luz a un niño y la otra a una niña. Ellos serían la reencarnación de los amantes originales, destinados a encontrarse en la tierra, ya no como astros lejanos, sino como seres libres de amarse bajo el sol y bajo la luna.
Dataset ID (TORUS/H3): [INSERT_ID] Decoder version: [vX.Y] Deposit date: [YYYY-MM-DD]
Abstract
TORUS (H3) defines a public “Invitation-to-Reply” protocol in which the present-time experimenter is the receiver, while a near-future responder (human or non-human) may discover the published beacon specification, datasets, and physical documentation, and then transmit a reply using the same standardized frame. TORUS does not claim retrocausal communication as a fact; it proposes a reproducible, auditable framework to test whether heatmaps derived from an interferometric system (Quantum Contact) can support structured beacon frames (preamble/sync/length/payload) under preregistered parameters and robust anti-pareidolia controls. This paper specifies the beacon frame, decoding pipeline, publication artifacts, and validation criteria needed for independent replication and falsification.
TORUS operationalizes a one-way publication and potential one-way reply loop:
Present (Receiver): the experimenter publishes (i) datasets, (ii) decoding rules, and (iii) physical documentation/metadata describing the beacon and how to reply.
Future (Responder): a near-future agent discovers the public record and attempts to transmit a reply by encoding a message into the same observable channel, using the published framing rules.
Present (Decoding): the experimenter applies preregistered decoding steps and validation to assess whether the observed bitstream is compatible with the announced reply frame beyond chance/artefact expectations.
The “future reads the past/present” is implemented via public repositories and physical records; the “reply” is tested as a detectable structure in the present-time outputs.
1.2 Scope
TORUS is exploratory and methodological. Any decoded message is treated as a hypothesis of reading, not confirmation, unless it meets strict defendability criteria (Section 8) and replication.
2. Relationship to Quantum Contact
TORUS is layered:
Quantum Contact generates raw signals and derived heatmaps, and hosts hypotheses H1 and H2 (exclusive to Quantum Contact).
TORUS (H3) uses Quantum Contact heatmaps as input and defines a standardized Invitation-to-Reply beacon and decoding protocol.
3. Required Public Artifacts (Publication Package)
To make “future discovery” unambiguous, each Zenodo record should include:
Datasets and derived products
heatmap.png (or equivalent)
binary_matrix.csv (0/1 after thresholding)
bitstream.txt (serialized bits with explicit read order)
Protocol and parameters
TORUS_spec.pdf (or TORUS_spec.md) containing the canonical frame and reply instructions
physical_beacon.md describing the physical element (what it is, how it can be located/verified, and how it relates to the published data), plus photos or schematics when feasible.
4. The Invitation-to-Reply Protocol (What the future responder must follow)
TORUS includes an explicit “reply contract” to reduce ambiguity.
4.1 Reply channel definition
The protocol must declare where a reply would appear, for example:
A designated acquisition window (date/time schedule) and/or
A known trigger condition in the dataset (e.g., a specific sequence of states/events that marks “reply mode”), and/or
A known mapping of reply bits into the heatmap pipeline.
Important: The channel definition must be preregistered and published before the relevant acquisition window, to prevent post-hoc interpretation.
4.2 Frame structure (canonical)
TORUS uses a minimal frame format:
Preamble: repeating pattern for coarse alignment (length Lp)
(Optional) CRC/ECC: checksum/error correction, if used
All conventions must be explicit:
read order (row-major vs column-major, direction)
bit order (MSB/LSB)
endianness for LEN
encoding table (ASCII/Baudot/custom)
4.3 “Reply content” constraints
To reduce cherry-picking:
Define an allowed payload format (e.g., uppercase A–Z + space; or a restricted dictionary; or a fixed phrase length).
Prefer short payloads with error detection (CRC) over long unverified text.
5. Decoding Pipeline (Reproducible Steps)
Load heatmap.png
Convert to grayscale; normalize if preregistered
Threshold (Otsu or fixed threshold; preregistered)
Output binary_matrix.csv
Serialize to bitstream.txt using declared read order
Search for preamble and SYNC using declared matching criteria
Parse LEN and validate bounds
Extract payload bits
Decode payload to text (if applicable) using published mapping
Export all artifacts to codigos/YYYYMMDD_HHMMSS/ with hashes
6. Anti-Pareidolia Validation
6.1 Preregistration (mandatory for defendability)
Publish, in advance:
thresholding method and parameters
read order
frame definition and matching thresholds
acceptance criteria for “frame detected”
6.2 Negative controls
Include:
sessions where reply mode is not expected
synthetic matched-noise heatmaps
shuffled/permuted matrices/bitstreams
6.3 Permutation test
Estimate false positive probability:
Permute bitstream (or blocks) N times (e.g., 20,000)
Re-run the same frame search
Report empirical p-value = (matches+1)/(N+1)
6.4 Sensitivity analysis
Test stability under minimal symmetric perturbations:
threshold ±δ
small alternative normalizations (if preregistered options exist)
7. Reporting Standard
Each run should produce a report.pdf including:
Dataset ID and time window used
All parameters (verbatim)
Frame detection outputs (locations, match scores)
Control results and permutation p-values
A binary conclusion: Defendable: Yes/No, with a short justification
8. Defendability Criteria (Operational)
A “reply-like” decoding may be labeled Defendable: Yes only if:
Parameters were preregistered and not tuned post-hoc
Frame detection exceeds predefined thresholds
Negative controls show substantially lower match rates
Permutation p-value passes the declared cutoff (e.g., p < 0.01)
At least one independent replication attempt yields compatible frame detection
Otherwise, label Defendable: No and report it transparently.
9. Limitations and Interpretation
TORUS does not establish mechanism by itself. Apparent structure can arise from:
thresholding and compression artefacts
nonstationary sensors
alignment coincidences in large binary spaces
confirmation bias
TORUS therefore prioritizes falsifiability: preregistration, controls, permutation testing, and replication.
10. Data and Code Availability
Zenodo DOI (this record): [INSERT_DOI]
Related DOI (Quantum Contact heatmap source): [INSERT_RELATED_DOI]
License: Paper: CC-BY 4.0 (recommended); Code: MIT or GPL-3.0 (recommended)
Suggested Citation
Baena Cock, J. S. (YYYY). A Beacon for Near-Future Responders: TORUS (H3) as a Public Invitation-to-Reply Protocol to a Present-Time Receiver. Zenodo. https://doi.org/[INSERT_DOI]
(ES) Una Baliza para Respondedores del Futuro Cercano: TORUS (H3) como Protocolo Público de Invitación-a-Responder a un Receptor en el Presente
Dataset ID (TORUS/H3): [INSERTA_ID] Versión del decodificador: [vX.Y] Fecha del depósito: [YYYY-MM-DD]
Resumen
TORUS (H3) define un protocolo público de “Invitación-a-Responder” en el que el experimentador en el presente es el receptor, mientras que un respondedor en un futuro cercano (humano o no humano) podría encontrar la especificación del beacon, los datasets y la documentación física publicados, y entonces transmitir una respuesta usando la misma trama estandarizada. TORUS no afirma comunicación retrocausal como un hecho; propone un marco reproducible y auditable para evaluar si heatmaps derivados de un sistema interferométrico (Quantum Contact) pueden soportar tramas beacon (preambulo/sync/longitud/payload) bajo parámetros preregistrados y controles anti-pareidolia robustos. Este artículo especifica la trama, el pipeline de decodificación, los artefactos de publicación y criterios de defendibilidad para replicación y falsación independientes.
Palabras clave: TORUS, H3, invitación a responder, beacon, baliza, decodificación de heatmap, preregistro, controles negativos, test por permutación, Quantum Contact.
TORUS operacionaliza un bucle de publicación y posible respuesta:
Presente (Receptor): el experimentador publica (i) datasets, (ii) reglas de decodificación y (iii) documentación física/metadatos que describen la baliza y cómo responder.
Futuro (Respondedor): un agente del futuro cercano descubre el registro público e intenta enviar un mensaje codificado en el mismo canal observable, siguiendo el frame publicado.
Presente (Decodificación): el experimentador aplica pasos preregistrados y validación para evaluar si el bitstream observado es compatible con la respuesta esperada por encima de azar/artefactos.
El “futuro lee el presente” se implementa mediante repositorios y registros físicos; la “respuesta” se evalúa como estructura detectable en salidas del presente.
1.2 Alcance
TORUS es exploratorio y metodológico. Cualquier mensaje decodificado se trata como hipótesis de lectura, no como confirmación, salvo que cumpla criterios estrictos de defendibilidad (Sección 8) y replicación.
2. Relación con Quantum Contact
TORUS se plantea en capas:
Quantum Contact genera señales y heatmaps, y alberga H1 y H2 (exclusivas de Quantum Contact).
TORUS (H3) usa los heatmaps como entrada y define el protocolo Invitación-a-Responder.
3. Artefactos públicos requeridos (paquete de publicación)
Para que el hallazgo futuro sea inequívoco, cada registro de Zenodo debería incluir:
Datos y productos derivados
heatmap.png
binary_matrix.csv
bitstream.txt
Protocolo y parámetros
TORUS_spec.pdf/.md con la trama canónica y las instrucciones de respuesta
params.yaml
carpeta decoder/ con scripts y versión
Metadatos
run_log.json con timestamp (zona horaria), ID dataset, versión decodificador, hashes, y GPS opcional
Documentación de baliza física (si aplica)
physical_beacon.md describiendo el elemento físico, verificación y vínculo con los datos, con fotos/esquemas si es posible.
4. Protocolo de Invitación-a-Responder (lo que debe seguir el respondedor futuro)
TORUS incluye un “contrato” explícito para reducir ambigüedad.
4.1 Definición del canal de respuesta
El protocolo debe declarar dónde aparecería una respuesta, por ejemplo:
una ventana de adquisición (fecha/hora) y/o
un disparador conocido (condición que marca “modo respuesta”), y/o
un mapeo explícito de bits al pipeline del heatmap.
Crítico: la definición del canal debe preregistrarse y publicarse antes de la ventana relevante para evitar interpretación post-hoc.
4.2 Estructura de la trama (canónica)
Preambulo (longitud Lp)
SYNC (longitud Ls)
LEN (ancho fijo)
PAYLOAD
(Opcional) CRC/ECC
Convenciones explícitas:
orden de lectura
orden de bits
endianness de LEN
tabla de codificación
4.3 Restricciones del contenido de respuesta
Para evitar “lecturas a medida”:
limitar alfabeto/formato (p. ej., A–Z + espacio; o diccionario; o longitud fija)
preferir payload corto con CRC frente a texto largo no verificable
5. Pipeline de decodificación (reproducible)
Cargar heatmap.png
Grises + normalización preregistrada
Umbral (Otsu o fijo)
binary_matrix.csv
bitstream.txt con orden declarado
Buscar preambulo y SYNC con criterio declarado
Parsear LEN y validar
Extraer payload
Decodificar a texto (si aplica)
Exportar a codigos/YYYYMMDD_HHMMSS/ con hashes
6. Validación anti-pareidolia
6.1 Preregistro (obligatorio para “defendible”)
umbral y parámetros
orden de lectura
definición de frame y umbrales de match
criterio de aceptación
6.2 Controles negativos
sesiones sin modo respuesta
heatmaps sintéticos con histograma comparable
permutaciones/barajados
6.3 Test por permutación
N permutaciones (p. ej., 20.000)
repetir búsqueda de frame
p empírico = (matches+1)/(N+1)
6.4 Sensibilidad
umbral ±δ
perturbaciones mínimas preregistradas
7. Estándar de reporte
report.pdf debe incluir:
ID dataset y ventana temporal
parámetros completos
detección de frame (posición, scores)
resultados de controles y p-values
Defendible: Sí/No con fundamento breve
8. Criterios operativos de defendibilidad
Solo marcar Defendible: Sí si:
no hubo ajuste post-hoc
el match supera umbrales predefinidos
controles negativos tienen tasa mucho menor
p por permutación bajo el corte (p. ej., p < 0.01)
existe al menos una replicación independiente compatible
Si no, Defendible: No.
9. Limitaciones e interpretación
TORUS no prueba mecanismo por sí solo. Estructuras aparentes pueden surgir por:
artefactos de umbral/compresión
sensores no estacionarios
coincidencias de alineación
sesgo de confirmación
Por ello, TORUS prioriza falsabilidad y auditoría.
10. Disponibilidad de datos y código
DOI Zenodo (este depósito): [INSERTA_DOI]
DOI relacionado (fuente Quantum Contact del heatmap): [INSERTA_DOI_RELACIONADO]
Licencia: Paper CC-BY 4.0 (recomendado); código MIT o GPL-3.0 (recomendado)
Cita sugerida
Baena Cock, J. S. (YYYY). A Beacon for Near-Future Responders: TORUS (H3) as a Public Invitation-to-Reply Protocol to a Present-Time Receiver. Zenodo. https://doi.org/[INSERT_DOI]