Llevo unos días dándole vueltas a una idea a raíz del eclipse del 12 de agosto: ¿podría una alineación Sol-Luna influir, aunque fuese mínimamente, en el momento en que una falla ya cargada termina rompiendo?
No hablo de que “los eclipses provoquen terremotos”. La idea sería mucho más concreta: que las mareas gravitatorias asociadas a la alineación puedan actuar como un pequeño empujón sobre fallas que ya estaban cerca del límite.
Al mirar lo ocurrido después del eclipse me llamó la atención el aumento de actividad sísmica y decidí investigar si alguien había planteado antes algo parecido.
Y sí: no soy el primero.
Existe investigación científica sobre el llamado tidal triggering of earthquakes, es decir, la posible modulación de algunos terremotos por las fuerzas de marea del Sol y la Luna. Los resultados no demuestran que los eclipses causen terremotos, pero sí hay estudios que consideran plausible una pequeña influencia en determinadas fallas y circunstancias.
Así que mi ocurrencia no era nueva, pero sí llegué a ella por mi cuenta observando los datos.
Ahora la pregunta interesante no es “¿el eclipse causó estos terremotos?”, sino otra mucho más científica:
¿Se produce después de determinadas alineaciones un aumento estadísticamente significativo de terremotos independientes respecto a periodos normales?
Eso se puede medir.
Y pienso hacerlo en el próximo evento.

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