El fin nunca justifica los medios.
"Porque cuando alguien dice que hay que arrasar, humillar, aplastar o deshumanizar “para solucionar el problema”, en realidad ya no está solucionando nada: está demostrando que se ha convertido en parte del problema.
Hay gente que cree que la inteligencia consiste en tener más fuerza, más armas o más capacidad de imponer miedo. Pero no. Eso es lo fácil. Lo primitivo. Lo que hace cualquiera cuando no sabe construir otra salida.
Lo difícil, lo verdaderamente inteligente, es combatir el horror sin copiar sus métodos. Frenar la barbarie sin graduarte en barbarie. Porque en el momento en que te pareces a aquello que decías combatir, ya no eres la solución: eres su relevo.
Y luego lo disfrazan con palabras elegantes, con discursos solemnes, con excusas estratégicas, con el clásico “era necesario”.
No.
Si para defender unos valores tienes que pisotearlos, entonces nunca creíste en ellos.
No es una cuestión de fuerza.
Es una cuestión de inteligencia.
De límites.
De humanidad."
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