jueves, 3 de abril de 2025

. "Sinapsis colectivas: cuando el entorno moldea el ser" .



La neurociencia ha demostrado que el entorno social y emocional tiene un impacto enorme en el cuerpo humano. No solo en la mente, sino también en funciones biológicas como el metabolismo, las hormonas y hasta el ciclo menstrual. Aquí algunos puntos clave:

1. Plasticidad cerebral y entorno:

Nuestro cerebro es plástico, es decir, cambia según lo que vivimos. Estar rodeado de personas con ciertas ideas, emociones o comportamientos puede alterar nuestra forma de pensar, nuestras creencias y nuestras reacciones emocionales. Literalmente, reconfigura las conexiones neuronales.

2. Eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HHA):

Este sistema regula el estrés, pero también influye en hormonas sexuales, metabolismo y respuestas inmunológicas. Si estás en un entorno hostil, tóxico o emocionalmente intenso, se activa este eje, afectando desde tu digestión hasta tu menstruación.

3. Ciclos sincronizados:

Estudios han mostrado que mujeres que conviven juntas durante mucho tiempo pueden llegar a sincronizar sus ciclos menstruales. Esto, aunque todavía se debate en la ciencia, sugiere una fuerte conexión entre cuerpo y entorno.

4. La fe y las creencias también tienen base neurobiológica:

El cerebro necesita sentido, y cuando se siente protegido o comprendido en un grupo, activa zonas como el sistema límbico (emociones), lo que puede reforzar creencias incluso irracionales, como formas extremas de fe.

5. Entorno y metabolismo:

El estrés crónico —causado por el entorno— puede alterar el metabolismo, provocar aumento de peso, resistencia a la insulina, cambios en el apetito, y afectar incluso la microbiota intestinal, que también se relaciona con el estado anímico y cognitivo.

Conclusión: No solo ofrecemos "la mente", sino que el cuerpo entero responde al contexto. Somos neurobiológicamente moldeables. La forma de pensar, la manera en que comemos, dormimos, sentimos y hasta cómo ovulamos, está profundamente influida por el ambiente en el que nos sumergimos.



miércoles, 2 de abril de 2025

La importancia de desidentificarte (y lo que dice la neurociencia al respecto)



 #neurociencia #ciencia #salud La importancia de desidentificarte (y lo que dice la neurociencia al respecto)

Desde que nacemos, comenzamos a construir una identidad: soy el hijo de…, el que siempre saca buenas notas, el tímido, el gracioso, el fuerte, el sensible. Luego vienen etiquetas más complejas: la carrera que estudiamos, el país donde nacimos, la ideología que seguimos, la profesión que ejercemos. Todo eso puede ser útil, pero también puede convertirse en una jaula.
Desidentificarse no significa perderte, sino todo lo contrario: es darte cuenta de que no eres solo lo que te han dicho que eres. Es entender que puedes cambiar, evolucionar, reinventarte. Y esto no es solo una frase de autoayuda: la neurociencia lo respalda.
El cerebro humano tiene una capacidad asombrosa llamada neuroplasticidad: la habilidad de cambiar sus conexiones, reorganizar sus circuitos y formar nuevos caminos neuronales en respuesta a experiencias, aprendizajes y decisiones conscientes. Esto quiere decir que no estás condenado a seguir siendo quien has sido siempre. Puedes cambiar tu manera de pensar, de actuar, de sentir.
Por ejemplo, si durante años te identificaste con la ansiedad, el miedo o la inseguridad, eso ha creado redes neuronales fuertes. Pero si empiezas a observar esos pensamientos sin juzgarlos, a cuestionarlos y a responder de forma distinta, tu cerebro empezará a debilitar esas conexiones y fortalecer otras nuevas.
Desidentificarse es como salir de un personaje que ya no te representa. Es mirar desde fuera y decir: “esto es algo que me pasa, pero no soy yo”. Y desde ahí, desde esa observación, comienza la transformación.
Porque al final, como dice la neurociencia, somos seres en constante construcción. Y cada vez que eliges dejar atrás una identidad que ya no te sirve, tu cerebro te acompaña en ese salto. Solo necesita que le des el permiso.

¿Qué pasa en tu cerebro cuando haces ayuno intermitente?



 ¿Qué pasa en tu cerebro cuando haces ayuno intermitente?

Spoiler: ¡no se duerme, se despierta!
Aquí te lo cuento desde la neurociencia:
1. Autofagia en marcha
Tu cerebro activa su sistema de limpieza. Adiós a los residuos y hola a neuronas más sanas.
2. Más BDNF, más enfoque
Se produce una proteína clave para aprender y adaptarse: el BDNF. Básicamente, abonas tu jardín neuronal.
3. Mejor memoria y concentración
En vez de quedarte sin energía, tu cuerpo se pone en modo cazador: alerta, enfocado y con claridad mental.
4. Menos inflamación cerebral
El ayuno reduce el estrés oxidativo y la inflamación. Sí, tu cabeza también necesita detox.
5. Energía limpia: cetonas
Sin glucosa a mano, tu cuerpo quema grasa y alimenta tu cerebro con cetonas. Rendimiento premium.
¿Cuál recomiendo si estás empezando?
El clásico y efectivo ayuno 16:8.
Ayunas 16 horas (incluyendo las del sueño) y comes en una ventana de 8 horas, por ejemplo de 12h a 20h. Es flexible, sostenible y tiene respaldo científico.
¿Y la fuerza de voluntad? ¿Se compra por Amazon?
Ojalá. Pero no:
Empieza poco a poco, retrasa desayunos progresivamente.
Fuera tentaciones visuales.
Recuerda tu "para qué": salud, energía, claridad.
Respira antes de rendirte: una pausa puede cambiar todo.
Crea un ritual: agua con limón, té, lo que te conecte con tu decisión.
¡Y lo mejor! La corteza prefrontal (sí, esa parte del cerebro que decide) se fortalece con la práctica. Cada “no” a una tentación es como una flexión cerebral.
PD: Si tienes problemas médicos, ansiedad o condiciones especiales, consulta antes con un profesional. El ayuno no es para todo el mundo.
Tu cerebro no se apaga cuando no comes. Se reinicia. Se limpia. Se afila.
¿Listo para despertarlo?

martes, 1 de abril de 2025

El guiño de Franco a Hitler… que nos dejó cenando a las 10



¿Sabías que vivimos con un huso horario que no nos corresponde? No es que en España seamos más bohemios por naturaleza (bueno, un poco sí), es que en 1940, Franco le hizo un guiño a Hitler… y no fue con una ceja, fue cambiando la hora de todo el país.

Sí, tal cual. Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen de Franco decidió alinear el reloj español con el horario nazi alemán (UTC+1), en lugar del que nos tocaba por posición geográfica (UTC+0, como Portugal o Reino Unido). Todo muy simbólico, como diciendo: “Adolf, aquí estamos contigo, hasta en el reloj”.

¿Lo mejor? Nunca volvimos al horario lógico. Se acabó la guerra, cayó el Tercer Reich… y España siguió desayunando con el sol en la otra punta.

Resultado:

Comemos a las 3.

Cenamos a las 10.

Y si alguien propone madrugar, lo miramos como si fuera del Ku Klux Klan.

En verano, encima añadimos otra hora más con el horario de verano (UTC+2), y ahí ya directamente vivimos en el futuro, pero con cara de sueño y ojeras.

Se ha debatido muchas veces si deberíamos volver a nuestro horario natural. Pero claro, entre que lo piensan, lo votan, lo posponen y lo vuelven a pensar… ya es la hora de la siesta.

Así que la próxima vez que estés cenando a las 10 de la noche, acuérdate:

Todo empezó con un “guiñito” entre dictadores.

Nadie quiere guerra, pero la paz no llega con pancartas by JSBaencock & OAI




Nadie quiere guerra, pero la paz no llega con pancartas by JSBaencock & OAI

El cerebro humano es una máquina compleja, diseñada más para la supervivencia que para la verdad.
Cuando aparece una amenaza —como la posibilidad de una guerra—, no busca comprender, sino protegerse.
El miedo activa mecanismos antiguos: la polarización, la radicalización, la simplificación.

Todo se vuelve blanco o negro.
De un lado, los que dicen que hay que armarse hasta los dientes.
Del otro, los que levantan una pancarta con la frase “No a la guerra”.

Y aunque ambos extremos pueden partir de una intención noble, caen muchas veces en el mismo error: ver el mundo como si fuera una caricatura.

Pero la vida —como el cerebro que la analiza— está llena de matices.
No todo es A o B. Hay grises.
Hay causas profundas, conflictos históricos, heridas abiertas y juegos de poder invisibles.

Creer que una consigna resuelve un problema geopolítico es como pensar que una tirita cura una fractura.

Cada vez que alguien comparte una imagen rotunda, probablemente solo consigue el “like” fácil de su tribu.
Y eso alimenta lo que se supone que queremos evitar: más polarización, más ruido, menos pensamiento.

Lo que realmente hace falta es subir la mirada.
Ver el tablero desde una órbita más alta.
Entender que detrás de cada conflicto hay factores psicológicos, históricos, económicos y biológicos que merecen ser analizados con pausa.

Quizás el verdadero acto de paz no sea solo decir “no a la guerra”, sino aprender a pensar más allá del miedo.
Desarrollar pensamiento crítico.
Escuchar al otro sin sentir que traicionamos nuestras ideas.
Abandonar la necesidad urgente de tener razón, y empezar a buscar comprensión.

Porque si algo nos enseñan la filosofía y la neurociencia es que solo cuando regulamos nuestras emociones,
salimos de la trinchera mental
y miramos con ojos más humanos,
podemos empezar a construir algo que se parezca a la paz.



Efectos del cambio de hora by JSBaencock & OAI




"El cambio de hora, más que un simple ajuste en el reloj, puede tener un impacto significativo en nuestro cuerpo. Altera el ritmo circadiano, desajustando la producción de melatonina, lo que puede provocar insomnio, somnolencia diurna y cambios en el apetito. Además, influye en la secreción de cortisol, afectando el estrés y la energía. Estudios han mostrado un aumento del 5% en infartos y un incremento en accidentes cerebrovasculares tras el cambio.

Los niños y los mayores suelen ser más sensibles, mostrando alteraciones en el sueño y el estado de ánimo. Así que, si te sientes 'despistado' durante estos días, es normal. Dale tiempo a tu cuerpo para adaptarse. ¡Y quizás un café extra!

O dos… o tres… aunque si ya vas por el cuarto y estás hablando con el microondas pensando que es Alexa, igual te has pasado un poco. Tranquilo, es el jet lag sin avión, cortesía del cambio de hora."



lunes, 31 de marzo de 2025

No basta con las armas: ¿Cómo disuadir a quien no teme destruir? By JSBaenacock

Asistido con AI




No basta con las armas: ¿Cómo disuadir a quien no teme destruir?

Durante la Guerra Fría, la estrategia de la disuasión se basaba en un principio casi infantil, pero efectivo: “Si tú me atacas, yo te destruyo también”. Un equilibrio frágil, sostenido por el miedo mutuo a la aniquilación.

Pero esa lógica solo funciona cuando ambas partes valoran la vida… al menos un poco.

¿Qué pasa cuando del otro lado hay un líder sin empatía, con rasgos psicopáticos o delirios mesiánicos? ¿Alguien para quien la muerte, la guerra o el caos son simples fichas en su tablero de poder?

Líderes así no se disuaden con amenazas ni con tratados. Porque no juegan el mismo juego. Porque no sienten lo mismo. A un psicópata no lo detiene el miedo, lo seduce.

En estos casos, la diplomacia tradicional no basta.

Hace falta comprender profundamente la mente del otro.

Y actuar rápido. Con inteligencia colectiva. Con límites reales. Con presión estratégica.

No se trata de desarmarnos, sino de no depender únicamente del miedo para evitar el desastre.

Porque en un mundo lleno de armas,

lo más peligroso…

es un dedo sin empatía sobre el botón.


Cuando la parte rancia de la izquierda se comporta como la parte rancia de la derecha



Cuando la parte rancia de la izquierda se comporta como la parte rancia de la derecha

Como decía Jeremías Juin, el filósofo de turno en "Este cementerio no es muy serio":

"Terminas pareciéndote a lo que tanto criticas."

Es curioso cómo ciertos sectores de la izquierda, que se presentan como críticos, despiertos y defensores del pueblo, reaccionan con burla o desprecio ante propuestas para prepararse contra ciberataques. Les suena a paranoia del sistema, a gasto innecesario, a “militarismo digital”.

Pero lo más irónico es que esa reacción automática, sin análisis, basada más en prejuicios que en argumentos… es idéntica a la que critican de la derecha más obtusa.

A eso yo le llamo maZonificación: esa banalización del sentido de la prevención, esa actitud institucional adormecida que menosprecia los avisos hasta que todo estalla. Como en la Comunitat Valenciana, donde la dejadez ante lo evidente acabó en lo de siempre:

“No pensamos que era para tanto.”

¿Te parece exagerado hablar de ciberdefensa?

Pues solo imagina un ataque serio a infraestructuras críticas:

Se cae el sistema sanitario.

Los historiales médicos desaparecen.

Los bancos se bloquean.

El transporte se paraliza.

Las noticias falsas inundan las redes y generan caos.

Y mientras tanto, algunos siguen diciendo que es “alarmismo”.

¿Quién sufriría más?

La gente corriente.

Tú. Tu madre. Tu hija. El pequeño empresario que pierde su base de datos. El paciente que no recibe su tratamiento a tiempo.

Y cuando eso pase, sí pedirán soluciones. Pero será tarde.

La maZonificación es eso: esperar a que todo esté en llamas para ir a buscar el extintor.

Luchar por la defensa de los derechos sociales también incluye defender los organismos y estructuras que los hacen posibles.

La sanidad pública, la educación, los sistemas de emergencia, los centros de datos, la ciberseguridad...

Una cosa no excluye a la otra. Al contrario: se necesitan mutuamente.

No se trata de miedo. Se trata de no ser ingenuos.

No se trata de entregarse al sistema, sino de proteger a la sociedad.

Y no se trata de parecer radical, sino de ser responsable.

La izquierda Nórdica gana por goleada a la izquierda  Mediterránea o la  Hispanoamericana. La de allí busca soluciones, la de aquí busca el eslogan y el aplauso fácil.




domingo, 30 de marzo de 2025

🎯 ¿Qué prefieres? ¿Sexo, viajar o comer?

 


🎯 ¿Qué prefieres? ¿Sexo, viajar o comer?

📊 Según estudios, la respuesta varía bastante según la edad y el sexo. Y sí, lo que antes era "no sin mi cama", con los años se convierte en "no sin mi almohada y mi pastilla para dormir". Vamos por partes:


🔹 Entre los 18 y 30 años

  • Solteros:

    • Ellos: El 70% prefiere sexo… o al menos intentarlo. Muchos aún piensan que el amor está en la próxima app de citas.

    • Ellas: Prefieren viajar, conocer lugares, gente, culturas… y si se cruza el amor, que sea con pasaporte.

    • Comer: Pasa a segundo plano, salvo que sea sushi, poke o algo que luzca bonito en redes.

  • En pareja:

    • El sexo sube en calidad (o en rutina), y viajar juntos se convierte en el nuevo “forever”.

    • Comer juntos es casi tan importante como la serie que ven en Netflix.


🔹 Entre los 31 y 45 años

  • Solteros:

    • Ellos: Sexo y libertad. Aunque también hay quienes prefieren un buen viaje y un desayuno en silencio.

    • Ellas: Muchas priorizan viajar y comer bien. El sexo sí, pero sin dramas ni WhatsApp a las 3 a.m.

    • Comer: Puede ser más satisfactorio que muchas citas.

  • En pareja:

    • Empieza la batalla entre la rutina, el trabajo y la niñera.

    • Viajar se vuelve más valioso (aunque sea a un hotel con spa).

    • Sexo… cuando se puede. Comer… lo que haya.


🔹 De 46 a 65 años

  • Solteros:

    • Ellos: Algunos ya se cansaron de correr detrás del sexo y prefieren correr detrás de un buen vino en la Toscana.

    • Ellas: Muchas redescubren el placer de viajar solas, con amigas o con quien les dé paz.

    • Comer: Se disfruta, se saborea, se agradece.

  • En pareja:

    • Se valora más el tiempo juntos sin ruido.

    • El sexo se vuelve emocional, simbólico… o a veces, inexistente.

    • Comer bien es una prioridad, sobre todo sin sal y sin azúcar.


🔹 Mayores de 65

  • Solteros:

    • Algunos dicen: “el sexo… ¿eso era lo que se hacía antes de Netflix?”

    • Viajar con descuentos del IMSERSO es lo más.

    • Comer bien, lento y con sobremesa larga.

  • En pareja:

    • Si siguen juntos, prefieren disfrutar del día a día, contar anécdotas de juventud y discutir por el canal del mando.

    • Comer es un placer compartido.

    • El sexo... si se da, se celebra como un eclipse: raro pero mágico.

Desmontado Mitos / El desvío del río Turia en Valencia

 


TÍTULO:
Desmitificando: El desvío del río Turia en Valencia

Que no te vendan milongas: "No fue Franco quien ideó los embalses de España. La mayoría ya estaban proyectados desde los años 30, durante la Segunda República, con el Plan Nacional de Obras Hidráulicas. Estar cuatro décadas en el poder y adjudicarse lo ajeno no es eficiencia: es propaganda."

MITO:
“Franco salvó Valencia al desviar el río Turia.”

REALIDAD:

  • La idea no fue de Franco. El proyecto fue propuesto por el ingeniero Manuel Rodríguez en 1928, mucho antes de que él llegara al poder.

  • Durante décadas se ignoraron los informes técnicos, y no se actuó.

  • La tragedia que forzó la obra fue la gran riada de 1957, que causó más de 80 muertes.

  • El Plan Sur se ejecutó tras la tragedia y se completó en 1973, gracias al trabajo de ingenieros civiles y autoridades locales, no del dictador.

⚠️ Mano de obra esclava y represión

Además, conviene no olvidar que muchos de estos embalses se construyeron con mano de obra forzada, utilizando a presos políticos en condiciones inhumanas, como parte del sistema de redención de penas por trabajo.

Conclusión:
Atribuirle a Franco este mérito es como agradecerle que no hubiera más muertos después de décadas de inacción. El verdadero reconocimiento debe ir a quienes lucharon por ejecutar un plan que llevaba años esperando.

📚 Fuente:

📚 1. Lorenzo Pardo, Manuel (1933).

"Plan Nacional de Obras Hidráulicas."
Ministerio de Obras Públicas de la Segunda República.
➡ Este fue el documento técnico original que propuso redistribuir el agua entre cuencas y construir numerosos embalses, canales y presas. Fue un plan visionario para la época y base del desarrollo hidráulico posterior.


📚 2. Camprubí, Lino (2014).

"Engineers and the Making of the Francoist Regime."
MIT Press.
➡ Este libro muestra cómo los ingenieros del franquismo continuaron y adaptaron proyectos anteriores, y cómo se instrumentalizó el conocimiento técnico para justificar la dictadura.


📚 3. Martínez Gil, Fernando (2001).

"Las grandes avenidas históricas del Turia: de las riadas al Plan Sur."
Editorial Universidad de Valencia.
➡ Describe cómo el proyecto de desvío del Turia fue propuesto desde antes de la Guerra Civil, y cómo el régimen franquista lo ejecutó tardíamente tras una tragedia evitable.


📚 4. Moreno, Luis Miguel (1997).

"El agua y el franquismo: política hidráulica y represión."
En Revista de Historia Social y de la Ciencia.
➡ Documenta el uso de presos políticos como mano de obra esclava para construir infraestructuras como presas y canales.


📚 5. Pérez-Díaz, Víctor (1987).

"Estado y sociedad en la España democrática."
Alianza Editorial.
➡ Analiza cómo el franquismo se apropió del mérito de infraestructuras planificadas anteriormente, y cómo la propaganda moldeó la memoria colectiva.


📚 6. Fontana, Josep (2010).

"Por el bien del Imperio."
Editorial Pasado & Presente.
➡ Aunque más general, este libro contextualiza cómo el franquismo usó obras públicas para legitimarse, dentro de una estrategia ideológica de “reconstrucción”.


¿Sabías que el orgasmo no es igual para todos? Así varía según el sexo, la edad y la estimulación by JSBAenacock / AI


 ¿Sabías que el orgasmo no es igual para todos? Así varía según el sexo, la edad y la estimulación

Post:
Cuando se trata del placer sexual, no hay una sola fórmula. Hombres y mujeres recorren curvas distintas, literalmente, cuando hablamos del orgasmo.

En las relaciones sexuales, los hombres tienden a alcanzar el clímax de forma más rápida, con una fase de resolución abrupta. Por su parte, muchas mujeres requieren más tiempo para llegar al punto máximo, pero pueden experimentar varios orgasmos seguidos si hay una buena estimulación previa.

Y eso no es todo: la edad también cuenta. En la juventud, la intensidad y la velocidad son mayores, pero con los años, la respuesta se vuelve más lenta y suave… aunque también puede ser más profunda y conectada emocionalmente.

La clave no está en “llegar rápido”, sino en disfrutar el camino. La comunicación, el conocimiento del propio cuerpo y el de la pareja, y una buena dosis de empatía, marcan la verdadera diferencia.


Este gráfico compara cómo la edad influye en la respuesta sexual durante una relación:

  • Mujeres jóvenes: Mayor sensibilidad, capacidad multiorgásmica más pronunciada y sostenida.

  • Mujeres mayores: Excitación más lenta, orgasmos algo más suaves y resolución más prolongada.

  • Hombres jóvenes: Orgasmo rápido e intenso, seguido de una caída brusca.

  • Hombres mayores: Excitación más gradual, orgasmos menos intensos y resolución más lenta.

Factores como la experiencia, la salud, el estado emocional o la comunicación con la pareja también influyen. ¿Quieres que lo representemos o incluyamos alguno de esos factores? ​

Conclusión:
La sexualidad humana es tan diversa como maravillosa. No se trata solo de curvas biológicas, sino también de emociones, contextos y conexiones. Y lo mejor es que no hay una sola manera de vivirla bien.


El Cronista del Futuro by JSBaenacock · AI-guided



El Cronista del Futuro

Lo escribo desde una vieja cabaña escondida entre montañas olvidadas. La madera cruje como si recordara tiempos mejores. Afuera, el viento murmura historias que ya nadie quiere oír. Me llamo JSBaenacock. Nací en 1966, pero hoy vivo fuera del tiempo. Fuera de cualquier calendario que aún tenga sentido.

Es 30 de marzo de 2040. Escribo esto después de haber cruzado las líneas del tiempo, no en busca de gloria, sino de respuestas. Viajé porque ya nadie escuchaba. Porque el mundo que dice ser civilizado se había dormido con los ojos abiertos.

El colapso no fue un estallido, fue un susurro. Nadie corrió. Nadie luchó. Simplemente nos entregamos. La razón fue sustituida por el algoritmo. La educación por el entretenimiento. El espíritu crítico, por el confort de las pantallas que siempre decían lo que queríamos oír.

Los gobiernos, impotentes o sometidos, dejaron en manos de unos pocos las herramientas del futuro. La tecnología dejó de ser un camino hacia la igualdad y se convirtió en un arma de control. La ciencia fue olvidada, la lógica ridiculizada, y los viejos sabios... silenciados.

Vi el mundo que se autodenomina civilizado convertirse en un lugar donde ya no se produce, sino que se especula. Donde ya no se piensa, sino que se sigue. Donde los templos son pantallas y los sacerdotes, influencers.

Y fue entonces cuando encontré algo. En el ala sur de la Biblioteca Nacional —ya en ruinas, invadida por la humedad y los líquenes— descubrí una hoja suelta, arrugada, con tinta desvaída, pero aún legible. Era parte de un viejo manuscrito. Al pie, apenas visible, se leía una firma: Carl Sagan.

Sentí un escalofrío. Ese texto parecía escrito para este mismo instante. Decía:

"Tengo un presentimiento de un mundo, en la época de mis hijos o nietos — cuando este planeta civilizado se ha convertido en una economía de servicios e información; cuando casi todas las industrias productivas se han trasladado a donde la mano de obra es barata y el dolor invisible; cuando las impresionantes capacidades tecnológicas están en manos de unos pocos, y nadie que represente realmente el interés público puede ni siquiera comprender los problemas; cuando la gente ha perdido la capacidad de establecer sus propias agendas o incluso de cuestionar a quienes tienen autoridad; cuando, aferrándonos a nuestros cristales y consultando nuestros horóscopos, nuestras facultades críticas están en declive, incapaces de distinguir entre lo que se siente bien y lo que es verdad, nos deslicemos, casi sin darnos cuenta, de nuevo hacia la superstición y la oscuridad."

Ese fragmento era más que una advertencia. Era una profecía. Una que no quisimos escuchar.
Lo guardé, no como testimonio de lo inevitable, sino como el eco de una voz que todavía puede guiar.

Quizás, si alguien lee esto algún día, sabrá que hubo quienes vieron venir la tormenta. Que hubo quienes intentaron encender una luz.

No busques salvar el mundo. Solo enciende una vela en medio de esta oscuridad.
Haz preguntas. Cuestiona lo que parece obvio. Enseña a alguien a pensar por sí mismo.

Tal vez no haya marcha atrás.

O tal vez… solo tal vez… aún estemos a tiempo.

JSBaenacock, Cronista de un futuro que nunca debió llegar

"Creado en colaboración con IA – texto e imagen basados en una idea original mía."

🧠 ¿Qué pasa en el cerebro de un fanático? by JSBaenacock

 



El cerebro de los fanáticos, sean religiosos, políticos, deportivos o de cualquier otra índole, tiene algunas características interesantes desde el punto de vista neurobiológico y psicológico. Vamos por partes para entenderlo mejor (con ejemplos fáciles de digerir):


🧠 ¿Qué pasa en el cerebro de un fanático?

  1. Amígdala hiperactiva:
    Esta parte del cerebro está relacionada con las emociones, especialmente el miedo y la agresividad. En muchos fanáticos, la amígdala tiende a reaccionar con fuerza ante cualquier amenaza (real o imaginaria) contra sus creencias.

  2. Corteza prefrontal poco activa (o sesgada):
    Esta zona se encarga del pensamiento crítico, la lógica y la planificación. Cuando alguien se vuelve fanático, tiende a suprimir el pensamiento racional en favor de respuestas emocionales. Es como si dijeran: "No quiero pensar, ya tengo mi verdad".

  3. Sesgo de confirmación:
    El cerebro del fanático busca solo la información que refuerza su creencia y rechaza lo que la contradice. Es como si tuviera unas gafas que solo permiten ver lo que le conviene.

  4. Dopamina y sentido de pertenencia:
    Cuando alguien forma parte de un grupo fanático, su cerebro libera dopamina al sentirse aceptado o “parte de algo más grande”. Eso genera una adicción emocional: necesitan defender su grupo para sentirse bien.

  5. Desactivación del razonamiento en temas sensibles:
    Un estudio de neuroimagen mostró que, cuando un fanático político o religioso se enfrenta a argumentos que contradicen sus creencias, su cerebro reacciona igual que si lo atacaran físicamente.


🧠 En resumen:

El fanatismo es, en parte, una desconexión del pensamiento crítico y una hiperactivación emocional, alimentada por la necesidad de identidad, seguridad y pertenencia.

Y no es solo ignorancia: hay procesos químicos reales detrás, como la liberación de dopamina o la activación de circuitos de recompensa cuando alguien “gana una discusión” o reafirma su fe/ideología.

🟠 Fanático político

Ejemplo:
Alguien que defiende a su partido pase lo que pase, aunque haya casos de corrupción, mentiras o malas decisiones.

¿Qué pasa en su cerebro?

  • La amígdala se activa ante cualquier crítica al líder o al partido, como si fuera una amenaza personal.

  • La corteza prefrontal racionaliza lo irracional: “Robó, pero hizo obras”.

  • Vive en una burbuja de sesgo de confirmación, viendo solo noticias afines.

  • Siente placer (dopamina) cuando su partido “gana un debate” o humilla al rival.

Traducción emocional:
“Si atacas a mi partido, me atacas a mí. Y yo no lo tolero.”


🔵 Fanático religioso

Ejemplo:
Alguien que cree que su religión es la única verdadera y los demás están perdidos, e incluso siente odio hacia los que no creen lo mismo.

¿Qué pasa en su cerebro?

  • El pensamiento crítico se apaga cuando entra el dogma: “No necesito pruebas, tengo fe”.

  • El grupo religioso activa los centros de recompensa: pertenecer = seguridad = placer.

  • La disonancia cognitiva se reduce con frases tipo: “Dios lo quiso así”, aunque la realidad diga otra cosa.

Traducción emocional:
“No me importa la lógica, yo ya elegí creer. Y todo lo que no encaje con eso es maligno.”


Fanático del fútbol

Ejemplo:
El que se pelea por su equipo, odia al rival y hasta insulta a un árbitro por una decisión milimétrica.

¿Qué pasa en su cerebro?

  • Su identidad personal se funde con la del equipo: “Yo soy el Barça” (o el equipo que sea).

  • Cuando gana su equipo, explosión de dopamina. Cuando pierde, dolor real: la misma zona del cerebro que siente un rechazo amoroso se activa.

  • Odia al equipo rival con la misma intensidad emocional con la que ama al suyo.

Traducción emocional:
“Mi equipo es sagrado. Si lo criticas, te odio.”


🧠 Conclusión cerebral:

En los tres casos, lo que domina no es la razón, sino el instinto tribal. El cerebro humano, aunque muy avanzado, sigue teniendo mecanismos primitivos: proteger a la tribu, atacar al enemigo, y encontrar sentido en la pertenencia.


🧠 ¿Por qué el ignorante responde con violencia cuando no sabe defender sus ideas? by JSBaenacock

 


🧠 ¿Por qué el ignorante responde con violencia cuando no sabe defender sus ideas?

Porque no puede. Literalmente, su cerebro no tiene los recursos cognitivos para argumentar, así que reacciona con lo que sí tiene: emociones básicas.


1. El cerebro del ignorante no tiene herramientas argumentativas

  • No es que sea tonto, es que no ha desarrollado el pensamiento crítico.

  • Le faltan conocimientos, y eso genera inseguridad interna.

  • Esa inseguridad se transforma rápidamente en agresividad defensiva.

"Cuando no puedes construir una idea, solo puedes destruir la del otro."


2. La violencia es una reacción instintiva

  • La amígdala cerebral, la que regula el miedo y la ira, se activa con fuerza cuando alguien se siente acorralado intelectualmente.

  • Si no tienes argumentos, tu cerebro lo vive como un ataque personal, no como un debate.


3. Su ego está en juego

  • En muchos casos, el ignorante no separa sus ideas de su identidad personal.

  • Entonces, cuando le critican su creencia, siente que le están insultando a él.

  • Es más fácil gritar o insultar que decir: “No lo sé” o “Me equivoqué”.


4. Educación emocional baja

  • Muchos no han aprendido a gestionar la frustración, ni a perder una discusión.

  • En vez de escuchar, se cierran.

  • En vez de aprender, atacan.


5. El efecto Dunning-Kruger

(Este es clave)

  • Es un sesgo psicológico: las personas menos competentes tienden a sobreestimar sus conocimientos.

  • Y al sentirse cuestionadas, reaccionan peor porque creen que tienen la razón… aunque no sepan de qué hablan.


🧨 En resumen:

La violencia del ignorante es el grito desesperado de alguien que no tiene cómo defender su ego sin quedar en evidencia.

Es una defensa primitiva, una respuesta emocional cuando el intelecto no alcanza.

El Blog de JuanJuin

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